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Presión arterial elevada

La presión arterial elevada es un factor de riesgo importante para los pacientes con enfermedad renal crónica, y debe ser cuidadosamente monitoreada. Cuando una persona tiene presión arterial alta, los vasos sanguíneos de todo el cuerpo se tensan, incluyendo los riñones. Cuando esto ocurre, los riñones no pueden filtrar los desechos de la sangre correctamente. Por ese motivo, una presión arterial adecuada puede reducir el riesgo de diálisis, ataque al corazón, o derrame cerebral.


El Día Mundial del Riñón (DMR) se complace en anunciar una asociación oficial con el Día Mundial de la Hipertensión (DMH), que tiene lugar el 17 de mayo. El DMR y el DMH trabajarán juntos para promover la toma de conciencia sobre el papel de la presión arterial elevada, como una causa común de la enfermedad renal, sus complicaciones, y los efectos dañinos.

¿Sabía usted?
La presión sanguínea elevada se presenta en aproximadamente el 80 por ciento de los pacientes con ERC. Leer más en Información clave sobre los increíbles riñones

1. Presión arterial elevada y enfermedad renal crónica
2. ¿Por qué la presión arterial elevada es tan importante?
3. ¿Qué podemos hacer para controlar la presión arterial elevada?
4. La prevalencia de la presión arterial elevada está aumentando en la población mundial
5. Consumo de sal y presión arterial elevada
6. Objetivos del DMR

Para obtener información más detallada sobre la importancia de la presión arterial elevada en el manejo de la enfermedad renal crónica, por favor, lea el editorial científico del DMR que se publicará próximamente: "Hipertensión y enfermedad renal: un matrimonio que debe evitarse".

1. Presión arterial elevada y enfermedad renal crónica

La presión arterial elevada se correlaciona con la enfermedad renal crónica (ERC) de muchas maneras. La presión arterial elevada puede conducir a la ERC, contribuir a su desarrollo, o incluso, ser el resultado de la ERC. Los estudios muestran que a medida que la función renal empeora, la probabilidad de tener presión arterial elevada, aumenta. El tratamiento de la hipertensión arterial se ha convertido en la intervención más importante para el manejo de todas las formas de enfermedad renal crónica (ERC).

2. ¿Por qué la presión arterial elevada es tan importante?

En primer lugar, el control de la presión arterial retrasa la progresión de la ERC, disminuyendo así, la probabilidad de que un paciente requiera diálisis. En segundo lugar, los pacientes con ERC tienen más probabilidades de morir por enfermedades cardiovasculares, que de requerir diálisis. En otras palabras, la reducción de la presión arterial disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas, que para la mayoría de los pacientes con ERC, son una amenaza más inmediata que el desarrollo de enfermedad renal terminal (ERT).

3. ¿Qué podemos hacer para controlar la presión arterial elevada?

Los cambios en el estilo de vida, la práctica de ejercicio en forma regular y la dieta, pueden influir profundamente sobre la presión arterial y la salud en general. Una pérdida de peso de tan sólo ocho a diez libras, puede tener un impacto dramático sobre la presión arterial. La presión arterial también puede reducirse disminuyendo el consumo de alcohol.

Los medicamentos también son esenciales. Incluyen el uso de productos para la presión arterial elevada, el control de los niveles de colesterol, y el tratamiento de síntomas como la anemia. Independientemente de los medicamentos utilizados o de los cambios en el estilo de vida, la evidencia brinda esperanzas, al demostrar que si los pacientes con ERC alcanzan la presión arterial recomendada, tienen menos riesgo de requerir diálisis o de experimentar un evento cardiovascular adverso, como un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular.

4. La prevalencia de la presión arterial elevada está aumentando en la población mundial

La presión arterial es un problema mundial y se prevé que la situación empeorará. La población mundial está envejeciendo, y el envejecimiento es el factor de riesgo más común para el desarrollo de hipertensión y diabetes, así como para el desarrollo de ERC. Casi mil millones de personas en todo el mundo tienen presión arterial alta, y se espera que esa cifra aumente a 1,56 mil millones en 2025. Se predice que la prevalencia de hipertensión arterial aumentará un 24 por ciento en los países desarrollados y un 80 por ciento en las regiones en desarrollo, como África y América latina. Un informe reciente señala que 333 millones de adultos en las regiones económicamente desarrolladas, como Norteamérica y Europa, tuvieron presión arterial elevada en el año 2000, y otras 639 millones de personas fueron clasificadas de este modo en los países en desarrollo.

5. Consumo de sal y presión arterial elevada

El riñón está diseñado para equilibrar la ingesta de la sal presente en los alimentos en forma natural, con las necesidades del organismo. Al comer en la forma en que lo hacen, muchas personas acumulan más sal y agua de lo que sus riñones pueden procesar. El exceso de sal también produce una presión excesiva sobre las paredes de los vasos sanguíneos. Cuanto mayor es la presión arterial, más se reduce el flujo de sangre hacia el riñón, lo que deteriora su funcionamiento y, en última instancia, conduce a la insuficiencia renal crónica.

Una dieta saludable con una reducción de la sal a menos de cinco gramos (100 mmoles de sodio) disminuye sustancialmente la presión arterial. Además, medir la presión arterial con regularidad y utilizar medicamentos cuando sea necesario, es fundamental para reducir la incidencia y el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica.

6. Objetivos del DMR

Los organizadores, la Sociedad Internacional de Nefrología (ISN) y la Federación Internacional de Fundaciones Renales (IFKF), desean alentar a los gobiernos y a la comunidad sanitaria a que garanticen:

  • Que la medición de la presión arterial y el análisis de orina, pasen a formar parte de los exámenes médicos de rutina.
  • Que se implemente un estudio de detección obligatorio para identificar pacientes con riesgo elevado (síndrome metabólico, diabetes, pacientes cardiovasculares, antecedentes familiares de enfermedad renal crónica).
  • Que los pacientes con enfermedad renal crónica sean informados sobre la importancia de la hipertensión, y se les enseñe técnicas de automedición.

Las sociedades responsables del DMR, también instan a las autoridades de salud pública, a apoyar los esfuerzos para aumentar la conciencia sobre la ERC, y promover medidas para reducir el riesgo de desarrollar hipertensión. Esas iniciativas gubernamentales en salud pública pueden observarse en países como el Reino Unido, Finlandia y Japón, en donde se redujo la sal en las dietas y, en Estados Unidos, donde es obligatorio indicar el contenido de sodio en las etiquetas de los alimentos.

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